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Osteopatía en Barcelona

Camino hacia la salud

La vida es movimiento

Patrón disfuncional o inercial

Podemos considerar a estos patrones disfuncionales como patrones corporales, es decir patrones contenidos o retenidos en los tejidos, en los fluídos y en la potencia (campo bioenergético) producto de nuestras experiencias significativas en la vida, al menos desde la concepción hasta la muerte. Somos nuestras experiencias.

Todavía podemos ir más allá y, decir que estos patrones particulares y también sus formas son una expresión de nuestra individualidad.

El cuerpo es un continuo de mente, materia y espíritu, por lo que estos patrones disfuncionales también reflejan la totalidad del individuo.

Estos patrones disfuncionales se nombran de diferentes maneras, todas ellas manifiestan características; patrón tensional, de resistencia, inercial, de tensión fluídica, de retención de energía, de experiencia, condicionado…y en el fondo están indicando diferentes niveles de afectación. Estos patrones pueden afectar a diferentes niveles de organización corporal, el nivel articular, membranoso o miofascial, el nivel fluídico y el nivel energético.

Afrontar situaciones estresantes a nivel físico, emocional, mental o espiritual provoca que los tejidos se contraigan, mecanismo natural de defensa.

En condiciones normales una vez pasada la experiencia estresante, los tejidos, los fluídos y la potencia recuperan su estado de tensión o contracción, su forma y su dinámica. Pero cuando el nivel de salud del paciente, local o general, su estructura psicológica, el tiempo de exposición, la intensidad y la velocidad del estímulo sobrepasan la capacidad de adaptación de los tejidos, es decir del individuo, se crean estos patrones disfuncionales. De ahí que la respuesta de cada individuo sea específica.

Estas experiencias que no se han podido resolver o disipar, pueden quedar grabadas en los tejidos, los fluídos y en la potencia de una determinada zona del cuerpo y, muy importante y a tener en cuenta, también al nivel del sistema nervioso central. Centros nerviosos en relación con el sistema emocional del individuo pueden activarse y formar parte de este patrón disfuncional. La corteza prefrontal y la amígdala, estructuras cerebrales críticas en la regulación de la respuesta emocional, el tálamo como centro integrador sensitivo, el hipotálamo y las glándulas suprarrenales como centros hormonales, y el tronco cerebral como centro neurovegetativo, sede de los instintos primarios donde las respuestas de supervivencia tienen su nacimiento y donde el sistema reticular activador ejerce su acción. Todas estas estructuras cerebrales participan en la creación, en la organización y en el mantenimiento del patrón disfuncional. Es posible que el sistema nervioso central haya quedado sensibilizado o facilitado, el individuo sufre una sensibilización central. Esta es la base neurológica de los reflejos condicionados. El sistema nervioso genera unos patrones de conducta a través de favorecer ciertos circuitos neuronales, que provocan respuestas emocionales condicionadas en presencia de estímulos concretos. Estas pautas de comportamiento actúan a nivel subconsciente y entran a formar parte de la conciencia del yo, el individuo se identifica con ellas. Experimenta la realidad influenciado por los patrones condicionados que lo alejan de su originalidad como ser.

Indudablemente una vez llegado a este punto, se pone de manifiesto la importancia del aspecto psicológico en la programación de un patrón disfuncional, pero también en su desprogramación.

Términos como memoria tisular y la realidad cuerpo-mente tienen su sustrato fisiológico.

Estos patrones tensionales crean disfunciones osteopáticas que afectarán al funcionamiento del cuerpo, y como hemos visto, siempre de una forma integral.

Las disfunciones osteopáticas como hemos dicho antes pueden afectar a los músculos y a las articulaciones, creando tensión y rigidez. Esta información a través del tejido conjuntivo puede transmitirse a otras zonas del cuerpo y a otros sistemas, como por ejemplo al sistema visceral. Por supuesto el camino también puede ser a la inversa.

La existencia de estos patrones disfuncionales afectan a la circulación arterial y venosa, por lo que el aporte de nutrientes y oxígeno, y la eliminación de desechos queda obstaculizada. La información nerviosa también queda alterada, por lo que la enfermedad tiene el terreno facilitado.
Evidentemente estos estados disfuncionales o inerciales acumulados y prolongados en el tiempo, dificultan la expresión de la dinámica inherente presente en el cuerpo, tan importante para la salud de la totalidad del individuo.

Además la perpetuación de estos patrones disfuncionales produce a su vez un gasto elevado de energía, por lo que reduce la capacidad autoreguladora y autocurativa del organismo.

Si una persona tiene muchos patrones disfuncionales, es más fácil que le afecte otro nuevo, incluso si el estímulo es leve.
Un patrón disfuncional está definido por 3 características principales:

  • Forma. Es el contorno, los límites, el espacio que ocupa el patrón. Es la figura que se crea entre nuestras manos, que contiene al tejido, al fluído y a la potencia. Por ejemplo un patrón torsionado, longilíneo, curvo, asimétrico…etc.
  • Cualidad. Es la calidad tisular del patrón. Los tejidos, los fluídos y la potencia pueden manifestar cualidades de tensión, densidad, dureza, resistencia, suavidad, congestión, condensación, compresión, adherencia, tirantez, fuerza, debilidad, vacío, luminosidad, oscuridad, temblor, quietud, frío, calor, humedad, sequedad...
    También puede manifestar imágenes, colores, emociones, olores...
    Todas estas cualidades están en relación con el patrón específico de cada individuo, pero también con el sistema perceptivo del terapeuta. Cada sistema perceptivo capta mejor ciertas cualidades que otras de forma natural.
  • Dinámica. Los tejidos, los fluídos y la potencia de un patrón disfuncional expresan su dinámica específica. La dirección de la dinámica que el patrón adopta lo hace en la dirección de la facilidad, y está en relación recíproca con su forma. El patrón disfuncional está organizado y mantenido por su fulcrum disfuncional inercial, por lo que éste determina su dinámica particular. El año próximo trabajaremos sobre este concepto de fulcrum inercial.

Juan Manuel Gómez Andrés